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8 de septiembre de 2010

LA SEGURIDAD EN LA WEB ¡Ocuparse en lugar de preocuparse!


Son enormes las bondades, potencialidades y beneficios de Internet, sin dudas podríamos pasar más horas hablando de ello que de seguridad, pero los riesgos existen y es un tema que preocupa a padres docentes y directivos. Un temor que va aumentando proporcionalmente a la penetración y permanencia de los chicos en la red, pero también en proporción al desconocimiento de los adultos respecto de la web.

En ocasiones la lectura que hacemos de la realidad es relativa a la comprensión que tenemos de la misma, por lo tanto es responsabilidad nuestra saber de qué estamos hablando para adquirir una dimensión real de los riesgos y actuar en consecuencia.

Los principales riesgos se concentran en cuatro grandes grupos:

•Contenidos. Contenidos ya existentes: considerados inapropiados, perjudiciales o para adultos, contenidos sexuales, violentos y xenófobos, apologías e información falsa. Contenidos subidos por menores poniendo en riesgo la privacidad propia o ajena.
•Relaciones sociales. Ciberbullyng: acoso en red entre pares. Relaciones con adultos: amenazas y acoso sexual (grooming), secuestros, robos, fraudes y violación de la privacidad.
•Adicciones. Dependencia, adicción a Internet y a los juegos en red, disminución de la concentración, aislamiento, drogas, ansiedad, falta de sueño, abandono de relaciones sociales y actividades no virtuales.
•Otros riesgos: descargas ilegales, violación de derechos y virus informáticos.

Las estrategias que se suelen emplear son:

•Indagar y monitorear la actividad de sus hijos/alumnos en la red.
•Sugerir, guiar y conversar sobre los sitios y contenidos de la web.
•Informarse sobre las características, cláusulas, y condiciones de privacidad de los espacios de la web que frecuentan los jóvenes.
•Utilizar filtros, antivirus y restringir el acceso a ciertas páginas no deseadas (software de control parental).
•Limitar en tiempo y espacio el uso de las pantallas compensándolo con otras actividades.

Por su parte, algunos gobierno ponen en marcha regulaciones, legislaciones, observatorios de la infancia, grupos de delitos telemáticos, y debates en torno a la seguridad del menor en la red. Pero la realidad ha demostrado que regular la red es un objetivo aparentemente muy difícil. En España la legislación prohíbe que un niño menor de 14 años tenga un perfil en una red social como Tuenti o Facebook, sin embargo, miles de menores se han registrado burlando las cláusulas de las plataformas.

La web 2.0 facilita sensiblemente el acceso, la participación, la producción de contenidos y la comunicación, por lo tanto, así como abre infinitas posibilidades de aprendizaje, diversión y socialización, también potencia algunos riesgos.

No obstante, la preocupación no siempre es acorde a los peligros reales y suele exagerarse generando cierta paranoia, aquella que tiende a aparecer cuando irrumpen los cambios, cuando las innovaciones van más rápido que nuestra capacidad de adaptarnos y reaccionamos con miedo o rechazo.

En este sentido lo más adecuado es capacitar a los adultos y concientizar a los menores. De hecho, no se trata más que de hacer lo que hicimos siempre: cuidar a los chicos, guiarlos, pero nunca restarles posibilidades

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