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15 de enero de 2010

SABIDURIA CHAMANICA DE DON JUAN MATUS


LA RUEDA DEL TIEMPO
por Carlos Castaneda

Citas de Las Enseñanzas de don Juan

El poder reside en el tipo de conocimiento que uno tiene. ¿Cuál es el sentido de conocer cosas que son inútiles? Ellas no nos preparan para nuestro inevitable encuentro con lo desconocido.


 Nada en el mundo es un regalo. Cualquier cosa que se aprende debe aprenderse del modo dificil.


 Un hombre va al conocimiento como a la guerra: totalmente despierto, con miedo, con respeto, y con absoluta seguridad. Ir al conocimiento o a la guerra de cualquier otra manera es un error, y quien lo cometa nunca vivirá para lamentarlo. Cuando un hombre ha cumplido esos cuatro requisitos -estar totalmente despierto, tener miedo, respeto y absoluta seguridad- no hay errores por los que tenga que rendir cuentas: bajo tales condiciones sus actos pierden la torpe cualidad de los actos de un tonto. Si tal hombre fracasa, o sufre una derrota, habrá perdido sólo una batalla, y no habrá penosos lamentos sobre eso.

Volcarse en el ego demasiado produce un terrible cansancio. Un hombre en esa posición está sordo y ciego a todo lo demás. El mismo cansancio le hace dejar de ver las maravillas que le rodean. 




Cada vez que un hombre se pone a aprender, tiene que trabajar tan duro como pueda, y los límites de su aprendizaje están determinados por su propia naturaleza. Por lo tanto no vale la pena hablar sobre conocimiento. El miedo del conocimiento es natural: todos lo experimentamos, y no hay nada que podamos hacer. Pero por terrible que pueda ser aprender, es más terrible pensar en un hombre sin conocimiento. 


Encolerizarse con la gente significa que uno considera sus actos importantes. Es imperativo dejar de sentirse de ese modo. Los actos de los hombres no pueden ser suficientemente importantes para contrarrestar nuestra única alternativa viable: nuestro inmutable encuentro con el infinito. 


Cualquier cosa es sólo un camino entre un millón de caminos. Por lo tanto, un guerrero debe siempre tener en mente que un camino es sólo un camino, y si él siente que no debería seguirlo, no debe permanecer en él bajo ninguna condición. Su decisión para mantener ese camino o abandonarlo debe estar libre de miedo o ambición. Debe mirar a cada paso atenta y deliberadamente. 


Hay una cuestión que un guerrero tiene que preguntarse, obligatoriamente: ¿Tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Sin embargo, un camino sin corazón no es nunca disfrutable. En cambio, un camino con corazón es fácil -no hace a un guerrero trabajar para gustarle; conduce a un gozoso viaje; en tanto un hombre lo siga, es uno con él. 


Hay un mundo de felicidad donde no hay diferencia entre las cosas porque no hay nadie que pregunte por las diferencias. Pero ese no es el mundo del hombre. Algunos hombres tienen la vanidad de creer que ellos viven en dos mundos, pero eso es sólo su vanidad. Hay un solo mundo para nosotros. Somos hombres, y debemos seguir el mundo de los hombres contentamente. 


Un hombre tiene cuatro enemigos naturales: el miedo, la claridad, el poder y la vejez. El miedo, la claridad y el poder pueden ser vencidos, pero no la vejez. Su efecto puede ser pospuesto, pero nunca puede ser vencido


No hay voluntarios en el camino del guerrero. Un hombre tiene que ser forzado al camino del guerrero contra su voluntad.


Los tiempos que vivimos nos exigen que seamos nuestros propios chamanes y chamanas, unidos más que por formar parte de una misma tradición, por compartir y mantener un nuevo intento para el ser humano




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